sábado, 28 de noviembre de 2009

ABORTO...


Aborto
¿Cuando comienza la vida?
La vida comienza al momento de ocurrida la concepción.
Como antecedentes referente a este tema tenemos que: uno de cada tres embarazos termina en aborto. Así como también en nuestro país alrededor de 30.000 mujeres requieren de hospitalización debido a las complicaciones de este.
Aborto se define como: la interrupción del embarazo antes de las 22 semanas de gestación o con un feto cuyo peso no supera los 500 grs.
En nuestro país el término aborto tiene distintas designaciones tales como:
o Mal parto.
o Pérdida.
o Se hizo remedio
o Cuchareo.
o Raspaje.
o Lastimarse (Chiloé, Chile).
Aborto terapéutico: interrupción de un embarazo que amenaza gravemente la vida de la madre.
Dolor del feto en el aborto
Muchas veces pensamos en que este embrión o feto tan pequeño no siente dolor al momento de enfrentarse a la situación del aborto, pero no debemos olvidar que esta idea es totalmente errada ya que a partir de la semana 12 a 14 hay suficiente desarrollo del sistema encargado de la transmisión del dolor. Receptores del dolor se esparcen sobre el cuerpo a las 8 a 16 semanas las conexiones de los impulsos del dolor en la columna vertebral se dan de la semana 7 a la 20.
Otra conducta que presentan los fetos o embriones al momento del aborto es que los fetos se retiran de los estímulos dolorosos.
Algunos fetos en vez de retirarse, se voltean y atacan al instrumento invasor según se ha visto en ecosonográfias.
Es por todo esto que el feto así como nosotras las personas tenemos derechos; a continuación los derechos del feto:
Ü A ser deseado.
Ü A la vida.
Ü A que se cautele su medio ambiente durante su vida intrauterina.
Ü A que se controle su desarrollo.
Ü A recibir tratamientos adecuados si así fuera necesario.
Ü A que durante el parto se usen los medios adecuados para permitir su nacimiento.

“Acaso una sociedad que no tiene condiciones para dar empleo, salud, vivienda y escuela es una sociedad abortiva. Una sociedad que obliga a las mujeres a escoger entre permanecer en el trabajo o interrumpir un embarazo, es una sociedad abortiva, una sociedad que continua permitiendo que se hagan pruebas de embarazos antes de admitir a la mujer a un empleo, es abortiva. Una sociedad que silencia la responsabilidad de los varones y solo culpabiliza a las mujeres, que no respeta sus cuerpos y su historia, es una sociedad excluyente, sexista y abortiva”

Ivone Gebara, religiosa brasileña.

jueves, 19 de noviembre de 2009

ETICA PARA AMADOR

Ética para amador

En la vida existen infinidades de cosas y experiencias que podemos conocer y adquirir, pero también es verdad que nos tomaría toda la vida para poder siquiera aprender la mitad de todo esto. Pero como la naturaleza es sabia, sabemos que es posible vivir de muchos modos y a la vez ignorar muchas cosas, también sabemos que no es posible vivir si no sabemos otras cosas, como por ejemplo saber cuales son las cosas que nos convienen y cuales no. Es por eso que buscamos distinguir entre lo bueno y lo malo, porque sabemos que ahí recae la diferencia entre vivir y no vivir; hay cosas buenas y cosas malas para la salud: es necesario saber lo que debemos comer, o saber que el fuego así como calienta otras veces quema y así como el agua que nos quita la sed en algunas ocasiones en otras puede ahogarnos. Lo malo a veces parece resultar mas o menos bueno y a veces lo bueno puede tener en ocasiones apariencia de malo.

Existen distintos estilos de vida que nos crean diferencia en cuanto a opiniones; así existen opiniones sobre que lo único que cuenta mientras estamos vivos es ganar dinero y nada más, mientras que otros rebaten que el dinero sin salud, tiempo libre, afecto sincero o serenidad de ánimo no vale nada, el dinero no compra la felicidad.

Aunque no podamos elegir lo que nos pasa, podemos en cambio elegir hacer frente a lo que nos pasa. Los animales no tienen la opción de elegir lo que quieren hacer ya que sus acciones la mayoría de las veces están basadas en su supervivencia, y es verdad que por mucha programación biológica o cultural que tengan, los hombres siempre pueden optar finalmente por algo que no esté en su programa. Es verdad que tampoco pueden hacer cualquier cosa que quieran, pero también es cierto que no están obligados a hacer una sola cosa, porque no son libres de elegir lo que les pasa pero si son libres para responder de tal y tal manera a lo que les pasa. Se puede optar por lo que parece bueno, ósea lo que es conveniente y no optar por lo que nos parece malo o inconveniente. Por lo tanto es importante adquirir un cierto conocimiento de las cosas que hacemos y que hacemos bien, porque es ese saber vivir lo que llamamos ética.
Hay veces en la vida en las que nos toca elegir entre dos opciones que ya hemos elegido, pero la verdad es que desearíamos no tener que elegir.

Existen distintas motivaciones para realizar las cosas que hacemos a diario, una de estas motivaciones son las ordenes; donde nos mandan a hacer algo, otras cuando el motivo se suele hacer siempre y se repite casi sin pensar, se llama costumbre y otra cuando el motivo es la ausencia de motivo que se llama capricho. Las órdenes y las costumbres tienen una cosa en común: vienen de fuera, se te imponen sin pedir permiso. En cambio, los caprichos son de dentro, brotan espontáneamente sin que nadie te los mande, ni a nadie en principio creas imitarlos.

¿Cual de estas motivaciones nos hacen sentir mas libres? Es difícil responder con cual de estas motivaciones hacemos lo que queremos porque realmente ¿es alguna de estas motivaciones un actuar libre de cada persona?

En resumidas cuentas: puede haber órdenes, costumbres y caprichos que sean motivos adecuados para actuar, pero en otros casos no tiene por qué ser así. Pero nunca una acción es buena sólo por ser una orden, una costumbre
o un capricho.

Es importante fijarse prioridades en relación a lo que realmente queremos hacer, porque es posible que a veces queramos hacer cosas que nos apetecen en ese momento y olvidamos qué era lo que realmente queríamos para darnos la buena vida y lo que realmente nos importaba. A veces podemos estar muy convencidos de hacer lo que queríamos hacer, pero no debemos olvidar que lo que queremos es darnos la buena vida.

Para hablar de ética debemos estar decididos a vivir de cualquier modo y saber que nada da igual considerando que tarde o temprano vamos a morir, vivir cada momento y disfrutarlo sin pensar que mañana podemos morir, eso es ética.

Cuando se habla de moral la gente suele referirse a esas órdenes y costumbres que suelen respetarse por lo menos aparentemente y a veces sin saber muy bien por qué. Hay que intentar comprender. Comprender por qué ciertos comportamientos nos convienen y otros no, comprender la vida y qué es lo que puede hacerla buena para nosotros los humanos. De una cosa, aunque sea la mejor cosa del mundo, sólo pueden sacarse... cosas. Nadie es capaz de dar lo que no tiene, ni mucho menos nada puede dar más de lo que es.

La libertad nos permite elegir no ser imbéciles; no aquellos que son tontos o que saben poco, sino aquellos que no quieren nada o que quieren todo pero de una forma floja, aquellos que no saben vivir la vida, aquellos que no tienen responsabilidades, aquellos que no saben que cada uno de sus actos los va construyendo, los va definiendo y los va inventando como personas día a día, libertad es saber vivir la vida, aprovecharla, es elegir lo que se quiere hacer porque se sabe que eso nos va transformando poco a poco, que cada decisión que se toma dejan huellas en uno mismo, de lo contrario se termina mal.

Tratar a las personas humanamente bien, como nos gustaría que ellos nos trataran es una forma de vivir bien la vida, ya que si cada día obro bien cada vez será mas difícil obrar mal o al revés por lo que la libertad nos da esa elección, somos nosotros los que elegimos que hacer con nuestras vidas.

Ganarnos el respeto, el amor, la amistad, no ser egoístas son principios que nos recuerda la buena vida y que la libertad que tenemos no nos permite comprarlos ni robarlos. Aceptar cada vez que actuamos mal tan bien como lo hacemos cuando actuamos bien…

El vivir de una manera humanizada no se mide con el tipo de ropa que nos ponemos o como nos alimentamos, se mide en como nos relacionamos con otros hombres, actuando bien o actuando mal, poniéndonos en el lugar del otro sin olvidar nunca cual es nuestro lugar y dándonos la buena vida entre humanos.

Una de las características principales de todos los humanos es nuestra capacidad de imitación. La mayor parte de nuestro comportamiento y de nuestros gustos la copiamos de los demás. Por eso vamos aprendiendo sin cesar los logros que conquistaron otras personas en tiempos pasados. Hay un poco de invención y muchísimo de imitación. Si no fuésemos tan copiones, constantemente cada hombre debería empezarlo todo desde cero. Por eso es tan importante el ejemplo que damos a nuestros pares sociales: es casi seguro que en la mayoría de los casos nos tratarán tal como se vean tratados. ¿En qué consiste tratar a las personas como a personas, es decir, humanamente? Consiste en que intentemos ponernos en su lugar. Reconocer a alguien como semejante implica sobre todo la posibilidad de comprender desde dentro, de adoptar por un momento su propio punto de vista, prácticamente que es tan real como tú mismo, no significa que siempre debas darle la razón en lo que reclama o en lo que hace.

Desde un punto de vista ético, es decir, desde la perspectiva de lo que conviene para la vida buena, existe la libertad y el principio básico de la vida buena. Debemos también tener en cuenta que hay exigencias políticas que ninguna persona que quiera vivir bien debe dejar de tener.